Construida en pleno paisaje rural, sobre un antiguo prado de vacas. Levantada sobre pilotes y totalmente en madera de la región, tiene una forma redonda y esbelta, y su interior, todo en curvas, transmite una sensación de bienestar.
Equipada con una zona de cocina, un espacio para trabajar o comer, una cama doble, un cuarto de aseo con ducha y baño seco, y una terraza privada con vistas a las colinas del Béarn.
En este hábitat ecológico e insólito, uno se siente bien, a resguardo y protegido del bullicio exterior. Ya lo habréis entendido: sin pantallas ni wifi, pero con un entorno donde encontrar descanso y serenidad, reencontrarse con uno mismo y recargar energías.
Desde la gran terraza, la mirada se posa en un paisaje vivo y apacible, entre campos abiertos, grandes árboles y, más abajo, algunos burros y ovejas. De fondo se mezclan el canto de los pájaros, el soplo del viento entre el follaje y, a ratos, las ranas de la charca.
Concebida como un refugio, esta cabaña invita a recuperar la calma y a saborear la sencillez de las cosas. Forma parte de una iniciativa de transmisión en torno a las plantas, la autonomía y los saberes recuperados. El lugar permite además descubrir el huerto y conversar sobre las prácticas y los proyectos que le dan vida.
La noche para 2 personas
La ropa de cama y las toallas
La limpieza
Tasa turística a pagar en el establecimiento.
Llegada a partir de las 16:00
Salida a las 11:00